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domingo, 23 de septiembre de 2012

Alcaldables de Brasil



Hace unos días, bastantes ya, escuchando la radio en casa, oí una noticia que llamo mi atención más por curiosa que por importante, sin desmerecer lo segundo y era sobre los nombres de los candidatos a las elecciones municipales de Brasil. La cosa me quedo grabada en la cabeza y no fue hasta el otro día que lo recordé y busque en internet esa noticia.
La noticia supongo que volverá a sonar ahora pronto, puesto que dichas elecciones se celebran el 7 de octubre.
Vaya por delante que no tengo nada en contra de estos candidatos y si escribo esto es por la simple curiosidad de los nombres de muchos de los ellos.
140 millones de brasileños acudirán a las urnas para elegir a las autoridades locales de los 5.566 municipios y el dato curioso son los nombres de algunos de los alcaldables. Nombres de ex presidentes de los Estados Unidos, o de científicos, músicos  y de grandes personajes de la historia.
En Codajás, en el estado de Amazonas, a la alcaldía se presenta, entre otros  Abrahán Lincon Dib Bastos, en Boa Vista do Ramos, del mismo estado, un candidato se llama Jimmi Carter Santarém Barroso.
En Igarapé do Meio, Maranhão John Kennedy Abreu Sousa es candidato, mientras que Frank Sinatra de Souza Bernardes concurre en Capetinga (Minas Gerais).  Dante Alighieri Bezerra de Menezes lo hace en Piranhas (Alagoas) y Mozart Pereira Meireles está inscrito en Chuvisca (Río Grande do Sul).
Chiang Kai Xeque Braga Barroso, la versión brasileña del político y militar chino Chiang Kai-shek, disputa la alcaldía de Araguanã (Tocantins), en tanto que Pío X Fernandes lo hace en el pequeño municipio de Luis Gomes (Río Grande do Norte), estado al que también pertenece Vila Flor, que tiene entre sus candidatos a Cezar Augusto Nunes Tomaz.
Alexander Fleming Vasques Bastos quiere gobernar Maceió, la capital de Alagoas, Armstrong Antonio Coelho Cunha es candidato en Divinolandia de Minas (Minas Gerais), y un mosquetero, Dartanhã Luiz Vecchi, aspira a la alcaldía de Caseiros (Río Grande do Sul).
Según el profesor Antonio Elías Lima Freitas, doctor en Lingüística de la Universidad de Sao Paulo (USP), la costumbre de muchos padres de dar a sus hijos nombres fuera de lo común está relacionada con factores sociales y culturales.
Algunos padres, para compensar la falta de dinero o de estatus social, dan a sus hijos un nombre que suenen para que de alguna manera destaquen entre los demás. En ello influyen mucho los medios de comunicación, a través de los cuales llegan a sus oídos los nombres de estas personalidades.
Suerte a todos.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Historias de antes


Como cambia la vida. Ayer, iba en el coche y al pasar por una calle me vinieron a la memoria recuerdos de no hace mucho y mira tú, me ha dado por escribirlos.

Recuerdo que, cada día, iba a tomar el café. Siempre a la misma cafetería, esa que me quedaba cerca del trabajo. Es una cafetería agradable.

Por las mañanas como iba con prisa, aprovechaba para mirar los titulares de la prensa, un café rápido y vuelta al tajo, pero a veces, cuando tenía más tiempo generalmente por las tardes, al salir, me sentaba y me dedicaba más tiempo a mí, miraba  por la ventana, observaba a la gente.
Tiene un enorme ventanal que da a una calle, una calle bastante transitada, con lo que lo hace muy atractiva para pasar esos momentos de ocio, para romper con la rutina o simplemente tomar algo.
Desde allí contemplaba el ir y venir de mujeres y hombres que cada día hacen sus compras, unas con su carrito, otras simplemente con alguna bolsa; parejas, cogidas de la mano, jóvenes pegados a sus móviles o a sus Mp3 y Alejandro, el chico que vende el cupón de la ONCE, a la puerta de ese centro comercial.
También veía pasar los coches, que dan vueltas y vueltas intentando encontrar un sitio donde aparcar.
Algunos, los que éramos de todos los días, incluso nos saludamos. Yo cada día procuraba sentarme en la misma mesa, si llegaba pronto y había algún periódico, lo pillaba, sino simplemente me dedicaba a mirar por la ventana mientras me tomaba el café o una caña.
Solía quitar del bolsillo mi cuaderno, o en su defecto una simple hoja de papel y un boli y me dedicaba a observar, dejaba que mi mente se empapara, que se fuera con la gente que pasaba. Era como hacer un vacio en mi cabeza de preocupaciones laborales y escuchaba las conversaciones de la cafetería, ese murmullo, ese runrún lejano que lo envolvía todo.
Allí están los que hablan por el móvil, a esos que si me apuras, no le haría falta el teléfono por lo mucho que gritan. O la pandilla de señoras que todos los días juegan la partida de parchís, sus risas denotan que a demás de jugar, no están dejando títere con cabeza.
El Sr. Antonio, que desde que se ha quedado viudo, pasaba el tiempo en el bar, allí, mientras leía el periódico de principio a fin, tomaba su café doble con un par de magdalenas, tenía la sensación de que esa es su cena.
La camarera Mari Carmen, que los lunes y los miércoles, le venía su chico a buscarla para salir, le cambia la cara, su sonrisa era especial. Los días de futbol, había mucha más gente, todos con las bufandas de su equipo, ruido, discusiones por si ha sido o no penalti, gritos al árbitro, etc.
Fuera en la terraza, llueva o no, estaba la gente que decide quedarse a pesar del frio, el tabaco tira mucho y la necesidad aprieta.
Ya son algunos los relatos que han cogido forma en esa cafetería, allí entre tanto murmullo, buscaba esa palabra, ordenaba esa frase sin sentido que extraía de mi pequeño cuaderno, le daba forma, buscaba y rebuscaba la palabra más adecuada.
Son historias de antes, pero no difieren en mucho a las de ahora, quizás ya no lleve ese pequeño blog, ahora todas esas pequeñas cosas, ideas e incluso imágenes las grabo en el móvil, luego en casa las desarrollo o simplemente las desecho.
No sé si escribo bien, tampoco es mi intención ganar un premio pulitzer, escribo porque con ello trasmito un trocito de mi, quizás en mis relatos consiga sacar una sonrisa o un pensamiento similar al mío, a esa situación que yo he vivido, si es así, me doy por satisfecho.

Gracias por leerme

 

 

 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Si quieren irse, que se vayan



Siempre, de toda la vida nos han dicho que la unión hace la fuerza, pues bien parece que a cuatro catalanes esto no les va y pretenden arrastrar a los demás a esta locura nacionalista. La independencia. Pero, ¿Qué consecuencias tendría esto? ¿Es bueno para ellos? No estoy tan seguro
No voy a dar cifras ya que no es lo mío y además ni yo las entiendo, pero si me puedo imaginar que pasará.
El primero de los efectos de esta independencia sería la salida del euro. Tendrían que acuñar su propia moneda, crear su propio Banco Central y sus organismos reguladores y en consecuencia la pérdida de ayudas comunitarias. La Comisión Europea  recordó el otro día que una hipotética secesión de Cataluña de España implicaría quedar fuera de la Unión Europea y que su ingreso de nuevo debería realizarse respetando todos los tratados internacionales.
Volveríamos a tener una frontera, física y una frontera económica, con sus trámites aduaneros, impuestos, muchos elementos que encarecen los productos. Esto supondrá la pérdida de mercados. A ello hemos de añadir que en España hay mucha gente que no ve con buenos ojos esa manía por la independencia, lo que generaría reacciones de rechazo a sus mercancías. Todo ello provocaría un retroceso importante de la actividad económica.
Si los catalanes quieren ser independiente pero a su vez conservar toda su influencia comercial con el resto del territorio español, lo tienen crudo, ¿no esperaran que los españoles sigamos sintiéndonos comprometidos con ellos?.  La balanza comercial de Cataluña con España dependerá de las condiciones que Cataluña ofrezca a España, y viceversa. Así, empresas y marcas como Maggi, Avecrem, Gallina Blanca, Apis, Matutano, Freixenet, Codorniu, Casa Tarradellas, Argal, Artiach, Chupa Chups, Bimbo, Fontvella, Vichy Catalán,  Calgonit, Gas Natural, etc. o multinacionales con sede en Cataluña como Nestlé, La lechera, Danone, Buitoni o Knorr, verían peligrar su permanencia, su modelo de negocio e, incluso, su supervivencia.
¿Qué pasara con Seat? probablemente la mayor empresa industrial de Cataluña, que vende casi toda su producción en España, ahora empieza a vender en China y en Rusia
Si Cataluña es rica y no lo voy a negar, es también gracias a los españolitos que compramos productos fabricados allí.
Otros de los aspectos complicados que se le presentaría a Cataluña, es en el deportivo. ¿Tendrán una liga de futbol catalana? ya me lo imagino, el Barcelona jugando contra el español y el español contra el Barcelona. ¿habra primera, segunda y tercera división? Es inimaginable pensar, que el Club de Fútbol Barcelona, uno de los mejores equipos del mundo en la actualidad, se viera obligado a participar en una absurda liga compuesta solamente por equipos catalanes.
 ¿Y si después los ciudadanos de Barcelona se quieren separar de los de Tarragona? ¿y que pasara con los que viven en Cataluña y no saben hablar catalán? ¿Se les expulsara?
Qué bonito será verlos hablar a todos en catalán. ¿Aprenderán  las nuevas generaciones el castellano o se decidirán mejor por el inglés?
Creo que a los nacionalistas e independentistas han tenido un empacho de pantumaca y creen que la pérdida de mercado en España lo ganara en la UE, tengo mis dudas, al menos a corto plazo
Si los catalanes quieren la independencia ¡que se la den! Pero que sepan, que, de España van a recibir lo mismo que ellos den: todo o nada. Si dejan de ser españoles, que lo sean con todas las consecuencias. ¡Ah! y que Europa les acepte como nación soberana. Que esa es otra.
Allá ellos

domingo, 9 de septiembre de 2012

A las puertas de urgencias



Hace unos días, lamentablemente tuve que ir al hospital porque un familiar muy cercano se puso mal. La cosa dentro de lo preocupante, no fue grave.
Al llegar nos fuimos directamente a ver si lo podíamos ver, si alguien podía decirnos algo de cómo estaba, pero vaya, era un viernes de agosto y en pleno puente, se puede decir que solo estaban los enfermos acompañando a los pocos médicos que había por allí pululando.
Lo vimos en el momento en que lo llevaban a quirófano, vimos que estaba bien, animado y con ganas de que aquello acabase pronto y bien,  nos fuimos al bar de enfrente a tomar un café, enseguida volvimos, sabíamos que la cosa no duraría mucho, y preferíamos estar allí cuando saliese.
Al salir, lo saludamos y el celador nos dijo que en cuanto lo colocasen y lo preparasen, nos dejarían pasar a verlo. Así fue, al cabo de un ratito nos llamaron, pero antes de entrar, vino un medico y nos explico lo que le habían hecho, que si todo iba bien, le darían el alta al día siguiente, sábado, una vez nos dijo esto, acudimos a aquella especie de box donde lo tenían conectado a tropecientos cables, controlando que las constantes estuvieran dentro de los parámetros de la normalidad, estaba bien. Uno de los cables, el que controla el oxigeno,  estaba en la punta de un dedo y tenía una luz roja, coño, pareces ET, le dijimos, soltó una carcajada, y comprobamos que todo había salido bien. No pudimos estar con él todo el tiempo que quisiéramos, pero si el suficiente, en el post-operatorio, no dejan estar mucho tiempo, y las visitas son a aquellas horas determinadas. Así que cuando nos dijeron que teníamos que salir, decidimos salir a comer y a poner a todo el mundo al corriente de la situación. Hicimos llamadas, comimos, tomamos un café y volvimos para la sala de espera. El tiempo pasaba demasiado despacio, a mi hermano le estaba entrando la modorra y a mí también, pero yo preferí combatirla escribiendo cosas, actualizando mis cartas, estas que suelo dejaros aquí, en mi rincón literario. Al cabo de un rato, decidí levantarme y salir un poco a la calle, a tomar el fresco y justo allí, esta la entrada de urgencias.
Un continuo ir y venir de ambulancias, coches particulares haciendo lo propio, gente que entra con cara de preocupación, otros salen algo más aliviados, guardias jurados cuidan que todo vaya bien, niños que no entienden nada, médicos para arriba, médicos para abajo, camillas, sillas de ruedas ocupadas por gente, esperando a que alguien les lleva a hacerse esa placa, o que le den el alta.
De repente, un silencio, un vacio, una tranquilidad, que se hizo notar durante apenas unos minutos,  aquel túnel estaba vacío, sin ambulancias, cargando y descargando enfermos. Algún enfermero aprovecha para echarse un cigarrillo. Pero en apenas tres minutos, comienzan a llegar ambulancias, coches particulares, es decir, todo vuelve a la normalidad de urgencias  y pasa lo que pasa siempre en estos lugares, te encuentras con el amigo o conocido y ambos os preguntáis por quien estáis allí. Por mi suegro, me contesta, tuvo un mareo y se calló, pero parece que no es grave, lo tienen en observación. Bueno, que todos los males sean esos, le contesto y ¿tú? me preguntan ellos, mi hermano que le ha dado un dolor en el pecho y tuvieron que hacerle un cateterismo, ahora esta monitorizado, si todo van bien, mañana se viene para casa. Charlamos un rato de esto y de aquello, luego nos despedimos y vuelvo a contemplar aquel ajetreo de gente, de ambulancias, de ancianos que ya no es la primera vez que están allí, de jóvenes que se salen con el brazo vendado, niños llorando, madres, padres y amigos, gente con cara de preocupación, de cansancio, incluso de dolor.
Pero así es media hora a la puerta de emergencias de un hospital. Un continuo ir y venir de gente que pasa por ese trance. 
Como era de esperar, no le dieron el alta hasta el lunes, supongo que porque no habia nadie para emitir y firmar la orden.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Colección de colecciones



Acaba el verano, los días comienzan a ser más y más cortos, muchos todavía siguen de vacaciones, apurando hasta el último minutos de playa, otro muchos poco a poco, empezamos a prepararnos para la vida normal, integrándonos ya al trabajo. También los hay con los nervios de los exámenes de septiembre que ya están a la vuelta de la esquina y algo que siempre ocurre por estas fechas, al mismo tiempo que el año escolar son los anuncios en televisión de los fascículos coleccionables.
Un enorme cartón multicolor, con grandes letras anuncian las colecciones como “Abanicos de grandes diseñadores, biplanos míticos,  buques legendarios de la segunda guerra mundial, monedas del mundo, los coches de ferrari y la eterna casa de muñecas. 

También tenemos otras colecciones míticas como “Rosarios del mundo”, “Cajas de madera”, “Dedales de porcelana”, “Muñecas rusas”...
Y como no, los coleccionables de los periódicos, relojes para caballero, relojes para señora y las últimas novedades en películas en DVD, éxitos del cine.
Los quioscos se llenan de esos grandes primeros fascículos en los que por un euro con noventa y cinco céntimos te vienen dos números, es decir el índice y el número uno, así como una pieza del susodicho coleccionable, el siguiente fascículo ya te sube un poco más con menos material y así sucesivamente, hasta que un día te das cuenta que la colección te va a salir en un ojo de la cara, con lo que la abandonas.
¿Quién en su vida no ha comprado al menos el primer fascículo de un coleccionable que luego no ha seguido? yo creo que unas cuantas, e incluso he comprado ese primer fascículo a sabiendas que no compraría mas. Hay incluso quien se dedica a coleccionar los primeros fascículos de las colecciones. Colecciones incompletas que se acumulan en el armario sin ninguna utilidad.
No voy a negar que a yo también he caído en esa moda de coleccionar cosas. Yo también he comprado algún que otro primer fascículo de una colección que luego no conseguí acabar, o lo que es peor, ya sabía de antemano que no pensaba acabarla.
Primeros fascículos en mi vida he comprado muy pocos, quizás dos o tres, la maqueta de un barco de vapor, que por supuesto no continué, una enciclopedia de informática, otra de bricolaje y una colección de libros de cine, que sí, me leí. Pero lo que si colecciono y desde hace tiempo, son fotografías, fotografías antiguas y como no, fotos de mi pueblo, y recuerdos de mi infancia.