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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Si quieren irse, que se vayan



Siempre, de toda la vida nos han dicho que la unión hace la fuerza, pues bien parece que a cuatro catalanes esto no les va y pretenden arrastrar a los demás a esta locura nacionalista. La independencia. Pero, ¿Qué consecuencias tendría esto? ¿Es bueno para ellos? No estoy tan seguro
No voy a dar cifras ya que no es lo mío y además ni yo las entiendo, pero si me puedo imaginar que pasará.
El primero de los efectos de esta independencia sería la salida del euro. Tendrían que acuñar su propia moneda, crear su propio Banco Central y sus organismos reguladores y en consecuencia la pérdida de ayudas comunitarias. La Comisión Europea  recordó el otro día que una hipotética secesión de Cataluña de España implicaría quedar fuera de la Unión Europea y que su ingreso de nuevo debería realizarse respetando todos los tratados internacionales.
Volveríamos a tener una frontera, física y una frontera económica, con sus trámites aduaneros, impuestos, muchos elementos que encarecen los productos. Esto supondrá la pérdida de mercados. A ello hemos de añadir que en España hay mucha gente que no ve con buenos ojos esa manía por la independencia, lo que generaría reacciones de rechazo a sus mercancías. Todo ello provocaría un retroceso importante de la actividad económica.
Si los catalanes quieren ser independiente pero a su vez conservar toda su influencia comercial con el resto del territorio español, lo tienen crudo, ¿no esperaran que los españoles sigamos sintiéndonos comprometidos con ellos?.  La balanza comercial de Cataluña con España dependerá de las condiciones que Cataluña ofrezca a España, y viceversa. Así, empresas y marcas como Maggi, Avecrem, Gallina Blanca, Apis, Matutano, Freixenet, Codorniu, Casa Tarradellas, Argal, Artiach, Chupa Chups, Bimbo, Fontvella, Vichy Catalán,  Calgonit, Gas Natural, etc. o multinacionales con sede en Cataluña como Nestlé, La lechera, Danone, Buitoni o Knorr, verían peligrar su permanencia, su modelo de negocio e, incluso, su supervivencia.
¿Qué pasara con Seat? probablemente la mayor empresa industrial de Cataluña, que vende casi toda su producción en España, ahora empieza a vender en China y en Rusia
Si Cataluña es rica y no lo voy a negar, es también gracias a los españolitos que compramos productos fabricados allí.
Otros de los aspectos complicados que se le presentaría a Cataluña, es en el deportivo. ¿Tendrán una liga de futbol catalana? ya me lo imagino, el Barcelona jugando contra el español y el español contra el Barcelona. ¿habra primera, segunda y tercera división? Es inimaginable pensar, que el Club de Fútbol Barcelona, uno de los mejores equipos del mundo en la actualidad, se viera obligado a participar en una absurda liga compuesta solamente por equipos catalanes.
 ¿Y si después los ciudadanos de Barcelona se quieren separar de los de Tarragona? ¿y que pasara con los que viven en Cataluña y no saben hablar catalán? ¿Se les expulsara?
Qué bonito será verlos hablar a todos en catalán. ¿Aprenderán  las nuevas generaciones el castellano o se decidirán mejor por el inglés?
Creo que a los nacionalistas e independentistas han tenido un empacho de pantumaca y creen que la pérdida de mercado en España lo ganara en la UE, tengo mis dudas, al menos a corto plazo
Si los catalanes quieren la independencia ¡que se la den! Pero que sepan, que, de España van a recibir lo mismo que ellos den: todo o nada. Si dejan de ser españoles, que lo sean con todas las consecuencias. ¡Ah! y que Europa les acepte como nación soberana. Que esa es otra.
Allá ellos

domingo, 9 de septiembre de 2012

A las puertas de urgencias



Hace unos días, lamentablemente tuve que ir al hospital porque un familiar muy cercano se puso mal. La cosa dentro de lo preocupante, no fue grave.
Al llegar nos fuimos directamente a ver si lo podíamos ver, si alguien podía decirnos algo de cómo estaba, pero vaya, era un viernes de agosto y en pleno puente, se puede decir que solo estaban los enfermos acompañando a los pocos médicos que había por allí pululando.
Lo vimos en el momento en que lo llevaban a quirófano, vimos que estaba bien, animado y con ganas de que aquello acabase pronto y bien,  nos fuimos al bar de enfrente a tomar un café, enseguida volvimos, sabíamos que la cosa no duraría mucho, y preferíamos estar allí cuando saliese.
Al salir, lo saludamos y el celador nos dijo que en cuanto lo colocasen y lo preparasen, nos dejarían pasar a verlo. Así fue, al cabo de un ratito nos llamaron, pero antes de entrar, vino un medico y nos explico lo que le habían hecho, que si todo iba bien, le darían el alta al día siguiente, sábado, una vez nos dijo esto, acudimos a aquella especie de box donde lo tenían conectado a tropecientos cables, controlando que las constantes estuvieran dentro de los parámetros de la normalidad, estaba bien. Uno de los cables, el que controla el oxigeno,  estaba en la punta de un dedo y tenía una luz roja, coño, pareces ET, le dijimos, soltó una carcajada, y comprobamos que todo había salido bien. No pudimos estar con él todo el tiempo que quisiéramos, pero si el suficiente, en el post-operatorio, no dejan estar mucho tiempo, y las visitas son a aquellas horas determinadas. Así que cuando nos dijeron que teníamos que salir, decidimos salir a comer y a poner a todo el mundo al corriente de la situación. Hicimos llamadas, comimos, tomamos un café y volvimos para la sala de espera. El tiempo pasaba demasiado despacio, a mi hermano le estaba entrando la modorra y a mí también, pero yo preferí combatirla escribiendo cosas, actualizando mis cartas, estas que suelo dejaros aquí, en mi rincón literario. Al cabo de un rato, decidí levantarme y salir un poco a la calle, a tomar el fresco y justo allí, esta la entrada de urgencias.
Un continuo ir y venir de ambulancias, coches particulares haciendo lo propio, gente que entra con cara de preocupación, otros salen algo más aliviados, guardias jurados cuidan que todo vaya bien, niños que no entienden nada, médicos para arriba, médicos para abajo, camillas, sillas de ruedas ocupadas por gente, esperando a que alguien les lleva a hacerse esa placa, o que le den el alta.
De repente, un silencio, un vacio, una tranquilidad, que se hizo notar durante apenas unos minutos,  aquel túnel estaba vacío, sin ambulancias, cargando y descargando enfermos. Algún enfermero aprovecha para echarse un cigarrillo. Pero en apenas tres minutos, comienzan a llegar ambulancias, coches particulares, es decir, todo vuelve a la normalidad de urgencias  y pasa lo que pasa siempre en estos lugares, te encuentras con el amigo o conocido y ambos os preguntáis por quien estáis allí. Por mi suegro, me contesta, tuvo un mareo y se calló, pero parece que no es grave, lo tienen en observación. Bueno, que todos los males sean esos, le contesto y ¿tú? me preguntan ellos, mi hermano que le ha dado un dolor en el pecho y tuvieron que hacerle un cateterismo, ahora esta monitorizado, si todo van bien, mañana se viene para casa. Charlamos un rato de esto y de aquello, luego nos despedimos y vuelvo a contemplar aquel ajetreo de gente, de ambulancias, de ancianos que ya no es la primera vez que están allí, de jóvenes que se salen con el brazo vendado, niños llorando, madres, padres y amigos, gente con cara de preocupación, de cansancio, incluso de dolor.
Pero así es media hora a la puerta de emergencias de un hospital. Un continuo ir y venir de gente que pasa por ese trance. 
Como era de esperar, no le dieron el alta hasta el lunes, supongo que porque no habia nadie para emitir y firmar la orden.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Colección de colecciones



Acaba el verano, los días comienzan a ser más y más cortos, muchos todavía siguen de vacaciones, apurando hasta el último minutos de playa, otro muchos poco a poco, empezamos a prepararnos para la vida normal, integrándonos ya al trabajo. También los hay con los nervios de los exámenes de septiembre que ya están a la vuelta de la esquina y algo que siempre ocurre por estas fechas, al mismo tiempo que el año escolar son los anuncios en televisión de los fascículos coleccionables.
Un enorme cartón multicolor, con grandes letras anuncian las colecciones como “Abanicos de grandes diseñadores, biplanos míticos,  buques legendarios de la segunda guerra mundial, monedas del mundo, los coches de ferrari y la eterna casa de muñecas. 

También tenemos otras colecciones míticas como “Rosarios del mundo”, “Cajas de madera”, “Dedales de porcelana”, “Muñecas rusas”...
Y como no, los coleccionables de los periódicos, relojes para caballero, relojes para señora y las últimas novedades en películas en DVD, éxitos del cine.
Los quioscos se llenan de esos grandes primeros fascículos en los que por un euro con noventa y cinco céntimos te vienen dos números, es decir el índice y el número uno, así como una pieza del susodicho coleccionable, el siguiente fascículo ya te sube un poco más con menos material y así sucesivamente, hasta que un día te das cuenta que la colección te va a salir en un ojo de la cara, con lo que la abandonas.
¿Quién en su vida no ha comprado al menos el primer fascículo de un coleccionable que luego no ha seguido? yo creo que unas cuantas, e incluso he comprado ese primer fascículo a sabiendas que no compraría mas. Hay incluso quien se dedica a coleccionar los primeros fascículos de las colecciones. Colecciones incompletas que se acumulan en el armario sin ninguna utilidad.
No voy a negar que a yo también he caído en esa moda de coleccionar cosas. Yo también he comprado algún que otro primer fascículo de una colección que luego no conseguí acabar, o lo que es peor, ya sabía de antemano que no pensaba acabarla.
Primeros fascículos en mi vida he comprado muy pocos, quizás dos o tres, la maqueta de un barco de vapor, que por supuesto no continué, una enciclopedia de informática, otra de bricolaje y una colección de libros de cine, que sí, me leí. Pero lo que si colecciono y desde hace tiempo, son fotografías, fotografías antiguas y como no, fotos de mi pueblo, y recuerdos de mi infancia.

martes, 28 de agosto de 2012

In memoriam


Tenía escrita una carta, en concreto esta que no he querido colgar antes, porque tenía esa esperanza a la que siempre nos aferramos y hoy, después de las noticias, he decidido hacerlo. Decía asi:

“Cada vez que veo en la televisión alguna noticia, manifestación o llamamiento, pienso en las criaturas, en esos dos niños José y Ruth
Apenas levantan un palmo de suelo y ya están pagando las desavenencias de sus progenitores. ¿Cómo lo estarán pasando? ¿Dónde está mama? se preguntaran y pasan las horas, los días, los meses y nada, no hay noticia de ellos.
¿Quien los tiene retenidos? porque yo, como la gran mayoría de la gente me niego a creer que ya no están entre nosotros.
¿Se puede hacer tanto daño por amor? ¿De verdad las personas podemos llegar a odiar tanto? ¿Tanto como para separar a una madre de sus hijos?
A veces me pongo o intento ponerme en el lugar de esa madre, la impotencia que debe soportar, la rabia, la incertidumbre, ve como cada día arranca esa hoja del calendario y continúa sin saber absolutamente nada de sus hijos.
¿Y que se le pasara por la cabeza al padre, a Bretón, todo el mundo lo mira como presunto culpable y el no mueve un musculo, no muestra ni la mas mínima pena, ya no por su mujer, sino por sus hijos, que quizás ahora no entiendan lo que esta pasando, pero ¿y el día de mañana? ¿Que pensaran del padre? ¿Que los ha retenido por amor?
Hace unos días he escuchado en la televisión que este energúmeno antes de perder a sus hijos, se fue a un puticlub, y luego, durante la búsqueda le hizo la confidencia a uno de los agentes que formaban parte del operativo de búsqueda, por lo visto se jactaba con todo lujo de detalles de la meretriz  rumana, a la que había conocido en el club pk2, le hablo del precio, y de cómo era, se la describió con pelos y señales,  y yo me vuelvo a preguntar ¿puede un padre que esta buscando a sus hijos desaparecidos, ir contando estas cosas a un perfecto desconocido? ¿Tiene una persona NORMAL estomago para hablar de esos temas?, puedo aseguraros que no. Esto me demuestra que este personaje no esta bien de la azotea, es un enfermo
Quiero desde mi blog, hacer un llamamiento a quien le corresponda. Le pido que tenga corazón y deja a esos niños que vuelvan con su madre, Esos niños no se lo merecen, ni ellos ni ninguno.”

Y hoy, después de esta noticia, yo seguía aferrándome a la idea de que quizás fuera una artimaña de la policía para que Bretón cometiera un error y dijera la verdad de donde están los niños.
¿Es capaz un padre de adormecer a sus hijos, matarlos y quemarlos de tal forma que ni los restos sean visibles a simple vista? Hasta ahora creía que no, pero por lo visto, la maldad humana no tiene límites.
Desde aquí mi oración para esas criaturas y mi odio perpetuo hacia el presunto asesino.


domingo, 19 de agosto de 2012

Y llego el día


Ya llego el día, mañana es “la Primada”, ya han pasado diez años y veremos cuanto hemos cambiado. Algunos tendremos menos pelo, más arrugas, barriguita y flojedades, otros con más suerte peinaran canas, Unos seremos más gruñones que otros, pero todos mas o menos, seguimos siendo los mismos.
Los hay que ya son abuelos y como no, presumirán de nietos, les harán monerías para que los niños nos enseñen lo que saben hacer o decir. “daba la mocita en su cabecita” o “siete lobitos, tenía la loba“.
Nuestros sobrinos, aquellos que no levantaban un palmo del suelo, han crecido, se han hecho unos hombres, unos se han casado y hoy nos presentaran a sus mujeres y a sus hijos, Marcela, Elena, o Deborah. Otros, los más valientes, nos presentaran a sus novios y novias, Nati, Natalia, Lidia, Endika, inocentes, no saben la que les espera.
Comprobaremos cuanto han cambiado, como ya nos ganan en altura y conoceremos a los nuevos miembros, que los hay y muchos.
Breixo, Ana, Lukas, Yure, Roi, Rita, Xiana, Uxúe, Gaetán y el último en venir al mundo, Xoel, son los nombres de los nuevos miembros de la familia, que hoy están aquí, han venido casi todos. Ya son parte de las futuras generaciones, que confiamos en que ellos sigan con esta tradición y no se olviden de sus mayores. Nos gustaría que se junten de vez e cuando y que no pierdan el contacto, que no hagan como nosotros,  que hemos esperado estos diez años para volver a vernos y compartir unas risas alrededor de una comida.
Me hubiera gustado que estuviéramos todos, pero ya sabéis lo difícil que son estas cosas. Asuntos de última hora, bautizos, compromisos ineludibles, viajes organizados con más antelación que esto, e incluso problemas de salud, han hecho que algunos no hayan podido venir, pero que sepáis que a todos os llevaremos en el pensamiento y que de alguna manera, seréis participes de nuestra alegría.
Dice la canción que veinte años no es nada. Para nosotros han pasado diez y al menos a mi me han parecido una eternidad. Solo espero que la siguiente vez que nos volvamos a juntar sea mucho antes y con menos faltas de asistencia.
He querido hacerlo mejor, pero no siempre las cosas salen como una las sueña.
Gracias a todos por venir.

martes, 14 de agosto de 2012

Mis veranos


Son las siete de la mañana, la luz comienza a colarse por entre las rendijas de la persiana que siempre y por costumbre, dejo bastante abierta. Me levanto, voy al baño, me aseo, me pongo la ropa de deporte, los cascos, enciendo el mp3 y salgo a la calle.
A las siete y media, voy viendo como el sol asoma por él horizonte, los yates en club náutico se mecen tranquilos al compás del escaso oleaje. La caminata comienza y poco a poco voy cogiendo el ritmo, un andar cada vez más rápido y acompasado. Son dos horas de caminata, en las que al principio apenas me encuentro con gente, alguno que otro que incluso ya saludo por que coincidimos cada día, la chica que reparte el pan en el pueblo vecino. Los chicos que limpian la playa, esperan a que el tractor con su rastrillo haga su parte, luego ellos harán el resto. Es el comienzo de una nueva jornada.
Ya de regreso, cerca de las diez, el paseo, antes tranquilo, ahora se ha convertido en un hervidero de gente, deportistas, caminantes,  incluso de playeros tempraneros.
Todos van enfundadas en sus chándales, con sus zapatillas y sus mp3, algunos, los más modernos, llevan artilugios sujetos la brazo que me imagino que les va dando ánimos y al final de la caminata les da una serie de datos estadísticos de las calorías que han quemado.
Están los que corren, esos que sudan la gota gorda, la pandilla de señoras que nunca falta, ellas en vez de chándal, llevan los mandilones de andar por casa.
También van, como no, las niñas conjuntadas, con su chándal ajustado de color negro o rosa, eso sí, siempre a juego con el carmín de labios que en ese momento llevan puesto.
La pareja de mayores que caminan de la mano, a su ritmo, sin prisa, hablando de sus cosas y contemplando el paisaje. También tenemos a las que cada día de paso que caminan, les llevan trozos de pan a los patos.
No falta tampoco la chica que en vez que mp3 lleva el móvil y siempre, siempre va hablando con alguien, supongo que es la mejor hora para ello.
Al llegar a casa, un vaso de menta poleo muy frio, me quita la sed, preparo el café y mientras éste se hace, la rubia a mi lado y moviendo el rabo, me está pidiendo que la baje a la calle.
Luego, desayuno con mucha calma, con toda la que puedo, después, enciendo el ordenador y mientras escucho música, escribo estas pequeñas vivencias que me vienen a la cabeza mientras camino.
Y así es como comienzo un día cualquiera en vacaciones, el resto del día, es mucho más normal.