cogió dos mudas, un crucifijo y una estaca.
Guardó la jaula de grillos
y no se lo pensó.
Llevaba bastante prisa,
era un lunes de diciembre.
No cabía ni una brisa,
y esto nadie lo comprende.
Era un cabrón maravilloso,
un ser entre raro y especial.
Ese sueño semihermoso
que vive entre el bien y el mal.
Colecciona sueños y poesías
que guarda en botes de cristal.
No sabe qué hacer de sus días;
la verdad es que tampoco le va tan mal.
Hizo algunas de las suyas,
olvidó lo imposible de olvidar.
Hoy sueña con las tuyas
y te quiere volver a encontrar.
Fue feliz y triste a la vez,
tal vez algo masoca.
¿Quién querría la sensatez
pudiendo querer a una loca?
©️ILS2026
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