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domingo, 14 de junio de 2026

Naftalino

Olía a naftalina y al paso de los años, a esa mezcla de tabaco y mugre. Vestía un chándal pasado de moda con unos zapatos de rejilla. Era un soñador y aún sigue creyendo que, solo un poco más adelante, encontrará la felicidad. ¡Quizás no le falte razón!
Su vida fue como una escalera, con pasamanos y descansillo, con diferentes alturas, fríos y calores. Jugaba en su propia liga, vivía su soledad en un tercer piso sin ascensor. Vivía su vida sin molestar a nadie. Los que le conocíamos, cariñosamente, le llamábamos «Naftalino».

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