cuando uno surfeaba tormentas?
Cuando no había dolor ni pena,
y las alegrías pagaban las cuentas.
Quizás no imaginaba mi destino,
tal vez no sentía ni el temor.
Era vivir el día a día,
llenando la tristeza con trocitos de color.
Hoy mi corazón plantea dudas,
amenaza con dejar de latir.
No sigue su ritmo de siempre,
¡me hace preguntas para vivir!
Creí que esa tinta no manchaba,
y que la historia seguía sus patrones.
Lo supe cuando tu recuerdo,
aquel día vino a saludarme.
Lo extraño de las poesías que no se llegan a escribir
es esa mezcla de pudor y miedo,
del "soñé que me querías".
Sólo un corazón roto
entiende esa melodía.
Ese es el ritmo suave y melodioso
de aquel "te quiero" que suena remoto.
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