y conoce la cara del dolor.
Sabe lo que es tocar fondo
y el amargo abrazo de los jueces.
Ya no tiene prisa ni ganas,
el tiempo pasa en lenta cocción.
Se deja llevar por la vida
hasta el día que llegue la ocasión.
Ya no dibuja crucecitas
en los días de su calendario.
Ya no le reza a ninguna virgen,
tampoco le pone velas a un santo.
Sus alegrías hoy son de atrezo,
sus penas vienen en packs de cinco.
No le gusta ir de sobrado,
va arreglando con un abrazo,
con un abrazo sincero.
No quiere sonrisas fingidas,
de las que no valen ni de pega.
Ahora brinda cada día
por el tiempo que le queda.
Pues la vida es un sorbo de fantasía
que debe disfrutar mientras pueda.
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