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sábado, 27 de diciembre de 2025

Mi muñeca de escayola

La envoltura de los sueños
no cierra mis cicatrices.
El «no puedo» y el «ya veremos»
solo disimulan los barnices.

La noche muestra la luna
segura, repleta y brillante.
Qué traviesa, qué oportuna,
debería seguir adelante.

Mis taquicardias aún tienen eco
y resuenan como el primer día,
con ese sonido rítmico y hueco
que mi almohada no entendía.

Fue un diciembre extraño
que sigo tratando de asimilar.
Una mezcla de abril y mayo,
un día imposible de olvidar.

Ahora hago gigantes de papel
con engrudo de cartón y cola,
amoldando las grietas de tu piel
cual muñeca de escayola.

©️ILS2025

sábado, 20 de diciembre de 2025

Mi sombra

Siente, padece y murmura;
gruñe y protesta, también disimula.
Disfruta cuando me sigue,
también mirando a la luna.

Siempre está a mi lado,
en silencio me persigue.
Alguna vez se esconde;
es mi presente y mi pasado.

Estira, encoge y vuelve a aparecer.
Discreta, resuelta y cabezota.
Vive mejor que yo, sueña mejor que yo y es más insistente que yo.

Así es mi sombra:
seria y algo divertida.
Aparentemente alegre,
presente, callada y decidida.
¡Como yo!

sábado, 13 de diciembre de 2025

Apocalipsis

El silencio llena la noche,
de náufragos y de locura.
De suicidas de alcohol y droga
y almas que ni la niebla esconde.
Cenizas del camposanto,
pavimento de los caminos.
Suelo que a veces recorren
los espíritus de la nada oscura.
No me gusta la situación,
ni esos velos de amianto.
Que oscurecen el cielo con espanto
y las travesuras de la sinrazón.
La cofradía de la alegría,
ensalza con himnos la ocasión.
Llenan con gritos y risas,
las venas de la narración.
Solo el agua sucia e insalubre,
esa que corre por el desagüe,
empapa la calle que pisas,
con ese algo que abrasa el fuego.
Los hielos se derriten,
los volcanes no paran de escupir.
Son como tsunamis enfurecidos
en el día del apocalipsis del miedo.
©️ILS2025

domingo, 7 de diciembre de 2025

Tiempo de locuras

¿Qué culpa tenía yo
si la edad me hacía valiente?
Toma mi mano y escucha;
notarás que la vida nos llama.
Íbamos saltando los charcos,
tirando petardos,
volando cometas,
de fiesta en cualquier planeta.
¿Qué culpa tenía yo
si la vida me hizo gigante?
Era inocente y feliz,
era un valiente que disfrutaba.
¿Qué había más adelante?
No conocía el dolor;
Todo era felicidad y alegría.
No había vergüenza ni pudor.
Eran tiempos de locura,
tontería y tiranía.
Hoy la cosa no es como antes,
las circunstancias han cambiado.
Hubo que ponerse serio;
incluso con los desplantes.
Recoger las cenizas de la historia,
y aflojar los detonantes.