ando suelto y sin atar.
Que llevo las locuras al límite
de lo imposible,
al filo de lo ideal.
Dedico mi tiempo libre
a buscar esos corazones rotos
dispuestos a soñar.
Y yo que sigo pecando,
igual que el primer día,
trasnochando como siempre
y amaneciendo cada día.
No quiero renunciar a la alegría
de pisar charcos,
estar con los amigos,
hacer alguna locura
y reír hasta llorar.
No quiero preguntas sin respuesta,
noches vacías
y amor sin ternura...
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