
Me relato como tuvo el inmenso placer, de hacer un
viaje extraño pero hermoso, navegó por dentro de ella.
Entró por su boca, me dijo, hasta llegar a su pecho,
desde allí navegó por sus venas y arterias, recorrió todo su cuerpo, fue un
viaje largo, muy largo y pausado, disfruto cada palmo del interior de aquel
cuerpo.
Llegó a su alma, allí observó los sentimientos más
puros, más hermosos, esos que a ella le costaba decir, también navegó hasta su corazón,
allí ha visto su nombre grabado, no daba crédito.
Me conto que pensó para sí “Perdóname mi vida por no
creerte cuando me dices que me quieres, desde hoy te creeré y estaré más
pendiente de ti si cabe”.
Visitó sus manos, sintió sus dedos, esos que desea
sentir en su cuerpo.
Al llegar a la cabeza consiguió leer en ella los pensamientos
y se ha dado cuenta del muchísimo tiempo que le dedica, gracias cielo, pensó.
Ha ido a sus ojos y ha visto lo que ella ve, ha notado
la intensidad de su mirada desde dentro. Esa mirada alegre, intensa y penetrante.
La mirada que cada día busca nada más despertarse.
También me conto que grabo su nombre en el cerebro, era
consciente que no hacía falta, pero de este modo sabría que siempre estará ahí,
en sus pensamientos y en sus deseos.
En tu estomago ha visto miles de mariposas de
majestuosos colores, eso le ha demostrado que ella está enamorada. Se he
percatado de que esa sensación es real, porque siempre había creído que era una
leyenda.
Ha navegado por su sangre, desde la cabeza hasta los
pies, ha recorrido todo su cuerpo y me ha dicho que ha sido increíble y mágico.
Me ha asegurado que lo repetirá.
Cada relato es mas intenso que otro, admiro esa facilidad de expresión...
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