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jueves, 4 de junio de 2015

Gisela, un hermoso sueño



Hoy quería agradecer a Gisela, todo lo que me hizo sentir, por despertar sentimientos que creía dormidos y pensaba que ya se me había pasado el tiempo de tenerlos.
Porque mis locuras llevaban tu nombre, Gisela y también tu apellido, R. Porque me sabían a ti, olían a tu perfume, se levantaban cuando me sonreías, se acostababan cuando no estabas, aunque seguían latentes.
Porque nunca fui capaz de demostrártelo públicamente, de soltarlo al aire y que la vida hiciera su parte. No tuve ese valor, o si, pero era tan tímidamente que tú no lo dabas entendido.
Porque el noventa y nueve por ciento de mis escritos eran tuyos, llevaban tu nombre, iban impregnados, empapados de ti.
Porque cada mañana me despertaba sobresaltado y comprobaba una vez más, que no estabas a mi lado y Sigo soñándote, Sigo tu rastro, Sigo bebiendo los vientos por ti.
Pero te desviaste del camino y yo he de seguir adelante. Y has dejado mi vida a medias, roto por dentro e incluso por fuera. Dejaste pendientes miles de besos, muchos cafés, risas, viajes y muchas otras cosas. Una vida, proyectos, planes de futuro, sueños en común.
Y ahora llego tarde a nuestra cita y el surco que deja el pasar de los años, se hace cada vez más profundo y no puedo con este entuerto
Este embrujo, no es fácil de deshacer, al menos para mí. No tengo ese botoncito del que una vez te hablé.
Por eso hoy, quería agradecerte tu amistad, tu cariño, las hermosas horas que me has hecho pasar, las malas también. Gracias por la foto de un te amo, por tu sonrisa, por tu voz, por tu mal genio, por todos estos años que me regalaste.
Y porque un dia llegue hasta la puerta de tu casa y soñé que aquella historia se hacía realidad.
Gracias Gisela

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